La aplicación PartnAir
El hilo completo, el histórico del vehículo y los documentos — cuando el taller quiere ver el expediente entero.
La central de comunicación
WhatsApp, SMS, correo, teléfono: cada taller asociado le contacta con la herramienta que usa a diario. Todo llega al mismo sitio, al mismo expediente, con el mismo agente — y su mostrador deja de perseguir peticiones dispersas.
El canal deja de ser otra bandeja que vigilar: es una propiedad del mensaje y una opción al responder. Una foto enviada por WhatsApp por la mañana y una llamada por la tarde alimentan el mismo expediente de vehículo, con toda la memoria del intercambio.
Los puntos de entrada
Un mecánico bajo el elevador no rellena un formulario. Fotografía, dicta, llama. Cada canal existe para captar la petición en las condiciones reales del taller, sin pedirle a nadie que cambie de costumbres.
El hilo completo, el histórico del vehículo y los documentos — cuando el taller quiere ver el expediente entero.
La mensajería ya abierta en el móvil del taller: foto de la pieza, nota de voz, respuesta con un toque.
El mínimo común denominador. Sin aplicación, sin cuenta, sin cobertura de datos — funciona en un sótano.
La foto de la pieza o de la matrícula desde cualquier móvil de taller, sin instalar nada.
El SMS enriquecido: su marca en pantalla, imágenes de piezas y botones de validación en el hilo nativo.
El tráfico que ya llega a la página de Facebook del distribuidor, tratado como una petición real.
El canal natural de pedidos y presupuestos — la respuesta se engancha al expediente correcto en vez de abrir otro hilo.
La llamada de las 7 de la mañana, atendida en directo por el agente, que cualifica la petición y cede el paso a su equipo.
Más entradas, más formas
Captar un canal no sirve de nada si solo se entienden sus palabras. PartnAir trata lo que el taller envía de verdad — y devuelve, en cada canal, el formato de respuesta más rápido de gestionar.
La petición escrita como se habla, enganchada al vehículo y al hilo correctos, incluso cuando llega por correo.
Foto de pieza, foto de matrícula, nota de voz, PDF de factura: analizados, enganchados al expediente y guardados en privado.
La respuesta mostrada por la propia mensajería. El mecánico pulsa «Sí, pedir» — un gesto, no una frase que escribir.
La llamada atendida en directo, con interrupción posible y traspaso a una persona en cuanto la decisión compromete.
Los dos lados de la red
D
Su equipo responde una sola vez, desde su cockpit, y elige si la respuesta sale también por el canal de origen del taller. Se acabó hacer malabares entre un móvil personal, un buzón y un back office.
Descubrir la oferta para distribuidores →G
Ninguna aplicación que descargar, ninguna cuenta que crear, ninguna costumbre que cambiar. El mecánico escribe al número que ya tiene guardado y recibe una respuesta estructurada, con la referencia, el precio y la disponibilidad.
Ver la experiencia taller →Bajo su control
Más entradas significan una relación con el cliente más amplia — y por tanto exigencias más estrictas de trazabilidad y consentimiento. Las sostiene la plataforma, no la vigilancia de su mostrador.
Cada destinatario lleva su estado de consentimiento, y el STOP se aplica como regla del sistema, no como buena práctica.
Un canal pertenece explícitamente a un distribuidor. Ninguna identidad, ningún número y ningún hilo pasa a otra red.
Canal, hora, destinatario y estado de entrega siguen legibles expediente por expediente — un envío fallido se ve en vez de desaparecer.